Cuando reviso programaciones o supuestos prácticos de opositores, hay una diferencia que suele verse con bastante claridad.
Hay propuestas en las que la atención a la diversidad aparece en un apartado concreto.
Y hay otras en las que la inclusión se percibe desde el principio hasta el final.
La diferencia es importante.
En el primer caso, el opositor suele pensar algo parecido a:
“Ahora tengo que añadir qué adaptación haría para este alumno.”
En el segundo, la pregunta cambia:
“¿Cómo diseño esta actividad desde el principio para que pueda participar este grupo real de alumnos?”
Para mí, ahí empieza la inclusión de verdad.
No cuando añadimos una medida al final.
Sino cuando el alumnado está presente desde el momento en que comenzamos a diseñar.
1. La inclusión empieza antes de plantear la actividad
Una propuesta inclusiva no debería empezar por la tarea.
Debería empezar por el alumnado.
Cuando un opositor ha interiorizado realmente este enfoque, antes de diseñar una actividad se pregunta:
- quiénes son sus alumnos;
- qué edad tienen;
- cuáles son sus características psicoevolutivas;
- qué nivel de competencia presentan;
- qué capacidades tienen;
- qué barreras pueden encontrar;
- qué apoyos pueden necesitar;
- qué diferencias existen dentro del grupo.
Este análisis cambia por completo la forma de diseñar.
La actividad deja de ser una propuesta estándar a la que después añadimos modificaciones.
Empieza a construirse teniendo en cuenta desde el inicio que el grupo es heterogéneo.
Y eso se nota mucho cuando corrijo.
Cuando este enfoque está integrado, las decisiones de metodología, organización, materiales y evaluación ya empiezan a responder a las características reales del alumnado.
Esta información debe cambiar la propuesta. En el artículo sobre situaciones de aprendizaje explico por qué adaptar la situación al grupo forma parte de su coherencia.
2. La inclusión no debería existir solo en el apartado de atención a la diversidad
Uno de los errores más frecuentes consiste en elaborar una programación aparentemente convencional y reservar un pequeño apartado final para explicar cómo se atenderá a la diversidad.
Formalmente puede parecer correcto.
Pero pedagógicamente se queda corto.
Si una programación es realmente inclusiva, deberíamos poder encontrar señales de inclusión en:
- la metodología;
- las actividades;
- los agrupamientos;
- la organización del espacio;
- los materiales;
- el lenguaje;
- la evaluación;
- las instrucciones;
- los niveles de dificultad;
- la participación del alumnado.
Esto es algo que trabajo mucho durante la preparación.
La inclusión no debe estar “encerrada” en un epígrafe.
Debe atravesar toda la propuesta.
Una buena forma de comprobarlo es hacerse una pregunta:
Si elimináramos el apartado titulado “Atención a la diversidad”, ¿seguiríamos viendo que esta programación es inclusiva?
Si la respuesta es sí, probablemente estamos en el buen camino.
Esta relación entre apartados también se trabaja en las guías de programación de aula de Educación Física en Primaria y de programación didáctica de Educación Física en Secundaria.
3. El diseño multinivel cambia la manera de plantear las actividades
Otra de las señales más claras aparece cuando el opositor deja de diseñar una única tarea idéntica para todo el grupo.
En Educación Física, el enfoque multinivel puede ser especialmente potente.
Un mismo objetivo puede abordarse con diferentes grados de dificultad.
Podemos modificar:
- distancias;
- tiempos;
- materiales;
- reglas;
- apoyos;
- nivel de oposición;
- complejidad motriz;
- grado de autonomía;
- tipo de ayuda.
El objetivo no es crear una actividad distinta para cada alumno.
El objetivo es diseñar una propuesta suficientemente flexible como para permitir distintos niveles de participación y éxito.
Cuando el opositor empieza a pensar de esta manera, la inclusión deja de sentirse como una adaptación excepcional.
Pasa a formar parte de la propia estructura de la actividad.
Para relacionar estas decisiones con una secuencia de aprendizaje, puedes profundizar en las guías sobre situaciones de aprendizaje de Educación Física en Primaria y situaciones de aprendizaje de Educación Física en Secundaria.
4. El DUA tiene valor cuando se observa en el diseño
El Diseño Universal para el Aprendizaje puede ser muy útil.
Pero también puede convertirse en una palabra que se menciona porque aparece frecuentemente en el discurso educativo actual.
Y eso no aporta demasiado.
Cuando reviso una programación o un supuesto, me interesa mucho más poder ver cómo se traduce esa idea en decisiones concretas.
Por ejemplo:
- diferentes formas de explicar una tarea;
- apoyos visuales;
- modelado;
- instrucciones verbales claras;
- materiales accesibles;
- posibilidades distintas de participación;
- diferentes formas de demostrar el aprendizaje;
- opciones que aumenten la motivación o la implicación.
Eso es mucho más importante que escribir simplemente:
“La propuesta se diseña siguiendo los principios del DUA.”
El DUA debería poder percibirse.
No solo nombrarse.
5. El lenguaje también puede ser inclusivo
Otro elemento que muchas veces pasa desapercibido es la forma en la que damos las instrucciones.
El lenguaje que utilizamos puede facilitar o dificultar la participación.
No todas las personas comprenden igual una explicación larga.
No todas necesitan el mismo tipo de información.
No todas responden igual ante una consigna abstracta.
Por eso, una propuesta inclusiva también debería prestar atención a:
- claridad de las instrucciones;
- vocabulario utilizado;
- longitud de las explicaciones;
- apoyos visuales;
- demostraciones;
- comprobación de la comprensión;
- feedback.
A veces una adaptación muy sencilla en la manera de comunicar puede tener más impacto que una modificación compleja de la propia actividad.
6. Los materiales y el espacio también forman parte de la inclusión
En Educación Física, la accesibilidad no depende únicamente de la metodología.
Los materiales importan mucho.
También el espacio.
Una actividad puede cambiar completamente si utilizamos:
- balones de diferente tamaño o peso;
- objetivos más grandes;
- materiales con mayor contraste;
- referencias visuales;
- zonas delimitadas;
- distancias distintas;
- apoyos específicos.
Lo importante es que esas decisiones no aparezcan únicamente cuando “detectamos un problema”.
Cuando el opositor ha interiorizado un enfoque inclusivo, empieza a contemplar estas posibilidades desde el diseño inicial.
7. La evaluación también debe ser inclusiva
Otro de los lugares donde más claramente se ve si la inclusión está realmente integrada es la evaluación.
No tendría demasiado sentido diseñar actividades flexibles y accesibles para después utilizar un único modo de evaluación que no contemple las diferencias entre el alumnado.
La evaluación debería servir también para acompañar el proceso.
Eso implica:
- observar;
- recoger información;
- ofrecer feedback;
- detectar barreras;
- ajustar;
- permitir mejorar.
Una evaluación formativa encaja especialmente bien con una perspectiva inclusiva porque nos permite responder a lo que está ocurriendo durante el aprendizaje.
No tenemos que esperar al final para descubrir que una persona no estaba pudiendo participar adecuadamente.
La información obtenida durante el proceso debería ayudarnos a intervenir.
8. Cuando la inclusión se interioriza, cambia la forma de pensar
Hay un cambio que observo en algunos opositores después de trabajar durante un tiempo este enfoque.
Al principio pueden preguntar:
“¿Qué adaptación pondrías aquí?”
Después dejan de hacer esa pregunta tan a menudo.
Porque empiezan a diseñar directamente pensando en la diversidad del grupo.
Analizan primero a quién va dirigida la actividad.
Después plantean diferentes posibilidades. Ajustan niveles. Revisan instrucciones. Piensan en materiales. Consideran la evaluación.
Y construyen la propuesta desde una lógica accesible.
Ese cambio me parece especialmente importante.
Porque demuestra que la inclusión ha dejado de ser una obligación documental.
Empieza a convertirse en una forma de pensar como docente.
Si estás trasladando este enfoque a un caso concreto, puedes consultar cómo abordar el supuesto práctico de Educación Física en Primaria o el supuesto práctico de Educación Física en Secundaria.
9. Una actividad inclusiva no debería parecer una actividad “especial”
También creo que es importante evitar otro error.
A veces pensamos que una actividad inclusiva tiene que ser muy diferente o especialmente compleja.
No necesariamente.
Muchas de las mejores decisiones inclusivas son sencillas.
Permitir diferentes niveles de reto. Modificar una distancia. Cambiar un material. Ofrecer una representación visual. Permitir diferentes formas de respuesta. Modificar un agrupamiento. Dar más tiempo. Simplificar una instrucción.
La inclusión no siempre exige crear algo extraordinario.
Muchas veces exige diseñar mejor.
10. Incluir no es adaptar al final: es diseñar desde el principio
Si tuviera que resumir todo este enfoque en una idea, sería esta:
la inclusión no debería aparecer después de diseñar la actividad.
Debería formar parte del diseño.
Eso cambia la forma de pensar la Educación Física.
Dejamos de diseñar para un alumno ideal y empezamos a diseñar para un grupo real.
Con diferentes capacidades. Diferentes niveles. Diferentes formas de aprender. Diferentes experiencias. Y distintas necesidades.
Cuando esa perspectiva está presente de verdad, no necesitamos explicar constantemente que nuestra propuesta es inclusiva.
Se ve.
¿Estás trabajando la inclusión en tu programación o tus supuestos?
Si estás preparando las oposiciones de Educación Física de Primaria o Secundaria, la inclusión no debería trabajarse únicamente como un apartado independiente.
Durante la preparación revisamos cómo se integra de manera transversal en:
- actividades;
- metodología;
- evaluación;
- agrupamientos;
- materiales;
- situaciones de aprendizaje;
- supuestos prácticos;
- programación.
El objetivo no es añadir adaptaciones de forma artificial.
Es aprender a diseñar propuestas realistas, accesibles, multinivel y pensadas para un alumnado diverso desde el principio.
Puedes consultar la preparación específica de Educación Física de Primaria o Educación Física de Secundaria, o solicitar una sesión diagnóstica gratuita para comentar tu situación y resolver tus dudas.